La pregunta suele llegar formulada de una forma muy directa: ¿cuánto producto químico puedo almacenar sin necesitar licencia APQ? La respuesta honesta, aunque no sea la más cómoda, es que no existe una cifra única válida para todos los casos. En el almacenamiento químico, el umbral depende del producto, de su peligrosidad, de la Instrucción Técnica Complementaria que le aplique y de cómo esté planteada la instalación.

Por eso conviene desconfiar de cualquier respuesta que prometa una cantidad universal. No es lo mismo almacenar líquidos inflamables que productos corrosivos, tóxicos, gases en recipientes móviles o sustancias con requisitos específicos. Tampoco es igual tener recipientes fijos que recipientes móviles, ni operar en una zona interior que en un espacio exterior diseñado para ello.

Ignorar estos umbrales no suele salir barato. Muchas empresas descubren que han cruzado la línea APQ cuando llega una inspección, una ampliación de actividad, una auditoría de PRL o una revisión documental. Este artículo te ayudará a entender cuándo aplica el reglamento APQ, qué debes revisar antes de decidir si tu almacén entra en su ámbito y por qué, a partir de cierto punto, también puede aparecer el marco Seveso.

¿Qué es exactamente el reglamento APQ y cuándo entra en juego?

El Reglamento de Almacenamiento de Productos Químicos, aprobado por el RD 656/2017, establece las condiciones de seguridad que deben cumplir las instalaciones donde se almacenan, cargan, descargan o trasiegan productos químicos peligrosos. No regula simplemente “tener químicos” en una empresa, sino almacenarlos bajo determinadas cantidades, condiciones y configuraciones técnicas.

En la práctica, el APQ entra en juego cuando el almacenamiento supera los límites o condiciones que marca la normativa para cada tipo de producto. Ahí aparecen requisitos como proyecto o memoria técnica, legalización de la instalación, medidas de contención, distancias de seguridad, ventilación, protección contra incendios, señalización, inspecciones periódicas y documentación asociada.

Si necesitas profundizar en el marco normativo completo, puedes consultar esta explicación sobre el reglamento APQ al completo. Para tomar decisiones operativas, lo importante es entender que el APQ no funciona con una cifra mágica, sino con una combinación de variables.

El mito del «número mágico»: por qué no hay un único umbral

Muchas búsquedas parten de la misma idea: encontrar la cantidad máxima de productos químicos sin licencia APQ. El problema es que esa cantidad máxima no se puede responder sin saber qué producto se almacena, cómo está clasificado, en qué recipiente está, qué volumen total existe y qué configuración tiene el almacén.

Los umbrales de almacenamiento de productos químicos dependen, principalmente, de tres factores. El primero es el tipo de sustancia o mezcla: inflamable, corrosiva, tóxica, comburente, gas, peróxido orgánico, fertilizante con nitrato amónico u otra categoría regulada. El segundo es la ITC MIE-APQ aplicable. El tercero es el tipo de almacenamiento: recipientes fijos, recipientes móviles, interior, exterior, zona sectorizada o instalación compartida con otros usos.

Por eso dos empresas con “la misma cantidad” en litros o kilos pueden estar en situaciones distintas. Una puede no superar el umbral aplicable y otra puede necesitar legalizar una instalación APQ porque la peligrosidad, el formato de almacenamiento o la suma de productos cambia completamente el escenario.

También hay que diferenciar las cantidades mínimas de almacenamiento químico que activan obligaciones APQ de otros marcos normativos. Superar un umbral APQ no significa necesariamente entrar en Seveso, pero sí obliga a analizar el almacén con rigor técnico.

Cómo saber qué ITC MIE-APQ te aplica según tu producto

La clave no es empezar por la cantidad, sino por el producto. Antes de decidir si necesitas licencia APQ, conviene revisar la ficha de datos de seguridad, la clasificación CLP, el estado físico del producto, el tipo de envase y el uso previsto dentro de la instalación.

  • MIE APQ-1: almacenamiento de líquidos inflamables y combustibles.
  • MIE APQ-5: gases en recipientes a presión móviles.
  • MIE APQ-6: líquidos corrosivos en recipientes fijos.
  • MIE APQ-7: líquidos tóxicos en recipientes fijos.
  • MIE APQ-10: almacenamiento en recipientes móviles, muy habitual en almacenes industriales con bidones, garrafas, GRG/IBC o envases comerciales.

Esta lista no sustituye una revisión técnica completa, pero sirve para entender la lógica. Si una empresa trabaja con diferentes familias de productos, puede necesitar aplicar más de una ITC y revisar la segregación por incompatibilidad para evitar mezclas de riesgo, reacciones no previstas o ubicaciones incorrectas.

«En un almacén químico, el error habitual no es superar una cifra concreta, sino no haber identificado bien qué ITC aplica y qué productos se están sumando dentro de la misma zona.»

Responsable técnico de LDH

Almacenamiento en recipientes fijos vs. móviles

La diferencia entre recipientes fijos y móviles es decisiva. Un depósito fijo integrado en la instalación no se analiza igual que un conjunto de bidones, garrafas o contenedores IBC que entran y salen del almacén. La normativa puede exigir medidas distintas de contención, control de derrames, ventilación, distancias, señalización e inspección.

En recipientes móviles, además, el riesgo operativo cambia mucho con la rotación, la manipulación, el estado de los envases, la paletización y la convivencia con otros productos. Por eso no basta con sumar litros: hay que revisar cómo se almacena realmente el producto y si el espacio está preparado para ese uso.

Cuando hablamos de almacenamiento de sustancias peligrosas, la seguridad no depende solo del volumen. Depende también de la compatibilidad, la contención, la trazabilidad, los accesos, la formación del personal y la capacidad de respuesta ante incidentes.

Qué obligaciones aparecen cuando cruzas el umbral

Cuando una instalación supera el umbral APQ que le corresponde, deja de ser un almacenamiento informal o auxiliar y pasa a requerir una gestión técnica documentada. La empresa debe demostrar que sabe qué almacena, en qué cantidades, bajo qué condiciones y con qué medidas preventivas.

  • Identificar la ITC aplicable y justificar el diseño de la instalación.
  • Preparar proyecto o documentación técnica según proceda.
  • Legalizar la instalación ante el órgano competente cuando corresponda.
  • Implantar cubetos de retención, sectorización, ventilación, señalización y protección contra incendios conforme al riesgo.
  • Controlar incompatibilidades, cantidades máximas autorizadas y ubicación de productos.
  • Mantener inspecciones periódicas, registros y procedimientos de emergencia.

El punto crítico es que estas obligaciones no se improvisan cuando el almacén ya está lleno. Si el crecimiento de stock, una nueva línea de producción o un cambio de proveedor te acerca al umbral, conviene revisar la instalación antes de cruzarlo.

Un escalón más: ¿cuándo entras en ámbito Seveso?

APQ y Seveso no son lo mismo. El APQ regula condiciones de almacenamiento de productos químicos peligrosos. Seveso, recogido en el RD 840/2015, se centra en el control de riesgos de accidentes graves en los que intervienen sustancias peligrosas. Dicho de forma sencilla: APQ mira la seguridad de la instalación de almacenamiento; Seveso mira el potencial de accidente grave y sus consecuencias.

El paso a Seveso depende de las sustancias presentes y de los umbrales de nivel inferior o nivel superior establecidos para cada caso. Por eso la expresión Seveso umbral debe tratarse con cuidado: no es una etiqueta genérica, sino una evaluación vinculada al inventario real de sustancias peligrosas y a sus cantidades.

Una instalación puede estar sujeta a APQ sin entrar en Seveso. Pero si las cantidades almacenadas crecen, si se concentran productos de mayor peligrosidad o si cambia la naturaleza del inventario, la empresa debe revisar si también se activa ese ámbito. En caso de duda, la respuesta prudente es no asumir: revisar con un técnico competente.

Superas el umbral: ¿montar tu propia instalación o externalizar?

Cuando una empresa supera el umbral o está cerca de hacerlo, suele abrirse una decisión práctica: invertir en una instalación propia adaptada a APQ o externalizar parte del almacenamiento en un operador especializado. No hay una respuesta única. Depende del volumen, la rotación, la criticidad del producto, el espacio disponible, la inversión necesaria y el nivel de riesgo que la empresa quiera asumir internamente.

Montar una instalación propia puede tener sentido si el producto es estable, el volumen es recurrente y la empresa cuenta con capacidad técnica para mantener el cumplimiento. Externalizar puede ser más eficiente cuando hay muchas referencias, picos de stock, productos con incompatibilidades, necesidad de trazabilidad o falta de espacio industrial preparado.

En LDH trabajamos precisamente desde esa parte operativa: almacenes preparados, segregación por familias de producto, control documental y experiencia diaria en APQ. Si tu empresa necesita valorar si le compensa adaptar su instalación o apoyarse en un operador, el almacenamiento APQ especializado puede ser una salida más sencilla que convertir un espacio no preparado en un almacén químico completo.

Nota importante: este artículo tiene carácter orientativo. No sustituye una evaluación técnica ni una revisión legal de una instalación concreta. Las cantidades, obligaciones y trámites deben confirmarse caso por caso según producto, clasificación, formato de almacenamiento, ubicación y normativa aplicable.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué cantidad necesito licencia APQ?

No hay una cantidad única. La necesidad de licencia, legalización o adecuación APQ depende del tipo de producto, de la ITC MIE-APQ aplicable, del recipiente, del volumen almacenado y de las condiciones reales de la instalación.

¿Almacenar pequeñas cantidades me exime del reglamento APQ?

Almacenar pequeñas cantidades puede dejarte fuera de determinados requisitos APQ, pero no elimina la obligación de gestionar el riesgo químico con criterio. La empresa debe revisar compatibilidades, etiquetado, ventilación, contención, acceso y respuesta ante derrames.

¿Qué diferencia hay entre estar sujeto a APQ y a Seveso?

APQ regula el almacenamiento seguro de productos químicos peligrosos. Seveso se aplica cuando las sustancias peligrosas presentes alcanzan determinados umbrales vinculados al riesgo de accidente grave. Son marcos relacionados, pero no equivalentes.

¿Qué pasa si supero el umbral sin saberlo?

Puede implicar requerimientos de adecuación, paralización de cambios, inversión urgente, problemas en inspecciones y responsabilidad para la empresa. Lo recomendable es revisar el inventario antes de crecer y no esperar a que el problema aparezca durante una inspección.

Antes de decidir, revisa tu caso real

La pregunta no debería ser solo cuánto puedes almacenar sin licencia APQ, sino si tu instalación está preparada para el tipo de producto, las cantidades y las operaciones que realmente maneja. Ahí es donde se evitan errores: en la revisión previa, no en la corrección urgente.

Si quieres saber si tu almacenamiento químico está cerca de un umbral APQ, si necesitas apoyo especializado o si te conviene externalizar parte del stock, consúltanos sin compromiso. En LDH podemos ayudarte a valorar la situación desde la realidad de un operador que trabaja cada día con productos químicos y mercancías peligrosas.